Cuando lo importante no es la media, sino la constancia
Imagina que mides el ping diez veces seguidas. Si todas rondan los 20 ms, tu conexión es estable. Si saltan entre 15 y 90 ms, la media puede parecer buena, pero la experiencia real será mala: eso es el jitter, la variación entre una medición y la siguiente.
Por qué el jitter arruina las videollamadas y los juegos
El audio y el vídeo en tiempo real esperan que los datos lleguen a un ritmo constante. Cuando el jitter es alto, unos paquetes llegan pronto y otros tarde; el reproductor tiene que esperarlos o descartarlos, y aparecen los cortes, el sonido metálico y los tirones. En los juegos, provoca ese lag irregular que aparece justo en el peor momento.
Qué lo causa
- Wi-Fi con interferencias o señal débil.
- Saturación de la red: varias descargas o streams a la vez.
- Enlaces inestables: redes móviles, satélite o cableado defectuoso.
- Rutas congestionadas entre tú y el servidor.
Puedes medir tu jitter, junto con la descarga, la subida y el ping, en el test de velocidad. Si sospechas de tu red inalámbrica, prueba también el test de velocidad Wi-Fi.